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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 3
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 3
SUMARIO
Cerebro y conducta
La memoria, un lujo a nuetro alcance
¿Como mejorar la memoria?
Ejercicios de entrenamiento
Educación
Estimulación temprana
Educar la inteligencia emocional
Entrevista
Ágatha Ruiz de la Prada
Vértices
Trastornos de la alimentación
¿Por qué la anorexia y la bulimia?
Experiencias Vitales
¿Qué pasó dentro de mí?
Salir del túnel: sentimientos desde la anorexia
En mi vida de pareja(3)
Relaciones
Las fiestas: tradición y necesidad
Amigos y compañeros
Generaciones
La llegada del bebé
Jóvenes generaciones: Lorena Guréndez
La voz del lector
Preguntas y respuestas
Sexualidad
Chicos y chicas opinan sobre el sexo
Las primeras veces, a cualquier edad
Calidad de vida
El masaje, un arte milenario
Pan, alimento básico y natural
Tener casa, y... meterse en obras

 
 
 
 

TRASTORNOS de la alimentación
Celia Herranz Herranz. Psicóloga educativa

Cuando la comida es el problema
No nos vamos a referir al problema del hambre en el mundo sino, -como habrán imaginado por el subtítulo- a esos trastornos de la alimentación que cada día parecen aumentar más y más, nos referimos a la anorexia y la bulimia, que si bien no son los únicos trastornos de la conducta alimentaria, son los más alarmantes. Pretendemos, lejos de ser alarmistas, explicar en qué consisten estos trastornos, cuáles son las situaciones de riesgo, y señalar algunas ideas para poder detectarlos a tiempo e intervenir antes de que lleguen a mayores.

Anorexia
La anorexia nerviosa se caracteriza por:
* La persona con este trastorno mantiene un peso corporal por debajo del nivel normal mínimo para su edad y su talla. Si el trastorno se inicia en la niñez o en la preadolescencia, en lugar de pérdida, puede haber un freno en el aumento de peso mientras va creciendo en altura.
Cuando se inicia en la adolescencia, para conseguir la pérdida de peso se come cada vez menos. Empiezan por excluir todos los alimentos de alto contenido calórico, acabando con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Otras formas que utilizan para perder peso son las purgas, por ejemplo los vómitos provocados, el uso inadecuado de laxantes y diuréticos y el ejercicio físico excesivo.
* Tienen miedo a ganar peso o a convertirse en obesas. Este miedo no desaparece incluso perdiendo peso, sino que va aumentando aunque el peso vaya disminuyendo.
* Existe una alteración de la percepción del peso y de la silueta corporal. Algunas personas se encuentran obesas, mientras que otras se dan cuenta de que están delgadas, pero continúan estando preocupadas por que algunas partes de su cuerpo les parecen demasiado gordas. Pueden emplear una amplia variedad de técnicas para estimar el peso y el tamaño de su cuerpo: pesarse constantemente, medir las diferentes partes del cuerpo de manera obsesiva o mirarse repetidamente al espejo para observar las zonas consideradas "obesas".
* En niñas que hayan tenido la primera regla, padecen amenorrea, que es indicadora de una disfunción fisiológica, debida a niveles anormalmente bajos de estrógenos por la disminución en la hipófisis de las hormonas foliculoestimulante, FSH y luteinizante, LH.
La amenorrea es consecuencia de la pérdida de peso. En las niñas prepuberales la anorexia nerviosa puede retrasar la aparición de la menarquia.

Trastornos que acompañan a la anorexia:
La pérdida considerable de peso conlleva generalmente un estado de ánimo deprimido, retraimiento social, irritabilidad, insomnio y pérdida de interés por el sexo.
Estas personas pueden presentar trastornos depresivos, aunque es necesario evaluar estos síntomas propios de los trastornos de su estado de ánimo una vez que la persona haya recuperado peso.
También presenta rasgos obsesivo-compulsivos, especialmente en relación con la comida; los alimentos, las dietas, la silueta, el control del peso ocupan gran parte de sus pensamientos y de su conducta.
Existen otros comportamientos asociados con la anorexia nerviosa, como son: la preocupación por comer en público, el sentimiento de incompetencia, una gran necesidad de controlar el entorno, pensamientos rígidos, poca espontaneidad social y restricción de la expresividad emocional y de la iniciativa.

¿En que consisten la anorexia y la bulimia nerviosas?
La anorexia
ocurre predominantemente en mujeres sobre todo en la adolescencia. Una de cada 250 mujeres desarrollan este trastorno y las jóvenes de 12 a 18 están en un riesgo especial.
Hay diferentes tipos de anorexias: las restrictoras o abstinentes que controlan el peso por restricción calórica rigurosa, es decir, negándose a comer; y, las bulímicas, aquellas cuya pérdida de peso está en función de vómitos o abuso de laxantes y diuréticos. La bulimia es un trastorno en que los banquetes y purgas se utilizan para mantener el peso normal.

¿Por qué aparecen estos trastornos?
Un conjunto de circunstancias: sociales, psicológicas y biológicas influyen en su aparición, las cuales se dan  globalmente y, ante una situación que implique estrés, pueden desencadenar este tipo de patología. Analizaremos dichos factores y sus consecuencias.
 
Factores de tipo sociocultural
* Esta patología es propia de nuestra sociedad occidental, centrada en el consumo y el bienestar. Esta enfermedad no existe en países en los que se debe hacer un esfuerzo por buscar los alimentos o incluso el agua.
 * Entre los valores de nuestra sociedad destaca más el tener que el ser. La primera forma de tener es el cuerpo, y el ser, nuestra propia esencia como personas, queda relegado. Si el cuerpo, en su aspecto formal, el "look", la imagen, la apariencia física, ocupa un lugar importante en la valoración de nosotros mismos; y si nuestra sociedad ofrece una imagen del cuerpo ideal, de extrema delgadez, como la única deseable para el éxito como persona, ya tenemos un factor de riesgo que puede influir en la aparición de estos trastornos.
* La deseabilidad social puede empezar por la imagen física que nosotros ofrecemos a los demás. El cuerpo lo hacemos valer como nuestra primera -y a veces única- seña de identidad. Los medios de comunicación nos ofrecen constantemente formas delgadas asociadas con la belleza, el éxito y la felicidad. Conocemos el problema ocasionado por las tallas pequeñas y su efecto sobre las jovencitas. También sabemos de las campañas pro-alimentación sana y equilibrada, pero engañosa; la divulgación y uso de dietas sin control...
 * Sin embargo, esto sólo en sí mismo no es suficiente para la aparición del problema. No todas las personas que valoran en exceso la apariencia física desencadenan una patología de este tipo.
  Pero ¿Pensamos en el efecto que este culto a la imagen puede tener sobre algunos jóvenes y adolescentes, los cuales están construyendo su propio yo y que quizá no tengan otros valores positivos que compensen esta terrible influencia social?
Nosotros, los adultos, en nuestras relaciones con ellos ¿les ofrecemos estímulos y pautas para que se valoren y quieran como personas? Y ¿nos valoramos nosotros mismos como personas o sólo en función de lo que tenemos y aparentamos?
 
Factores personales
 * La pubertad es, en sí misma un factor de riesgo, por lo que implica de cambios fisiológicos y psicológicos que la chica o el chico debe asumir y aceptar para formarse su propia imagen corporal, su propio rol como persona sexuada y para relacionarse con los demás.
Estos cambios pueden estar asociados con el exceso de peso, apariencia física de adulto y mente de niño, insatisfacción corporal, torpeza motora ante el estirón, burlas respecto a la apariencia física, comentarios de personas significativas para el jovencito/a sobre el peso y la figura, miedo a la madurez psicosexual en el sentido de no aceptación del cuerpo como elemento de relación afectiva y sexual con el otro...
 * El interés por hacer una dieta, que puede ser peligrosa si es restrictiva, si no es equilibrada y sobre todo si no está controlada por un especialista.
 * Demasiada autoexigencia de responsabilidad, por encima de las posibilidades reales o propias de su edad.
 * El perfeccionismo, quieren hacerlo todo bien; consideran los errores como fracasos; no valoran sus aspectos positivos. Se ponen metas demasiado elevadas y cuando no las consiguen, se sienten inseguros y temen un nuevo fracaso.
 * Impulsividad en sus actuaciones, no han aprendido a demorar los éxitos, y quieren los resultados ¡ya! Toman decisiones sin valorar los pros y los contras, lo que les lleva a experiencias continuas de fracaso.
 * Baja autoestima, aprende a valorarse en función de sus errores, no de sus éxitos. Son inseguros y dependientes de la opinión de los demás, por que no han encontrado sus valores positivos o no se los han hecho ver.
 * EscasaS habilidades para solucionar problemas y enfrentarse a situaciones que puedan resultarles estresantes.
Se hacen dependientes de la apariencia externa como forma de compensar otros valores internos, que seguramente tienen pero ellos no encuentran.
 

Bulimia
La bulimia nerviosa se caracteriza por:
* Presencia de atracones, al menos dos veces a la semana durante un periodo de tres meses. Se entiende por atracón el consumo excesivo de alimentos en un corto espacio de tiempo, con pérdida de control sobre el acto de comer.
Normalmente se avergüenzan de su conducta e intentan ocultar los síntomas, realizan los atracones a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los atracones pueden durar hasta que el individuo ya no pueda más.
Los estados de ánimo deprimido, las situaciones personales estresantes, el hambre intensa como consecuencia de su dieta severa o los sentimientos relacionados con el peso, la silueta y los alimentos, pueden desencadenar este tipo de conducta; pero, los atracones les suelen reducir la ansiedad de manera transitoria, y a continuación les pueden provocar sentimientos de autodesprecio y estado de ánimo más depresivo.

* Los atracones se acompañan de sensación de falta de control. A medida que avanza la enfermedad, hay mayor dificultad en evitar los atracones o en acabarlos. Esta alteración del control de los atracones es selectiva; por ejemplo, pueden dejar de comer inmediatamente si alguien entra en la habitación, pero continuar si suena el teléfono.

* Otras conductas son: el uso excesivo de laxantes y diuréticos, pasar sin comer uno o más días, o realizar ejercicio físico intenso.

* A la hora de autoevaluarse, los individuos se encuentran excesivamente influidos por la silueta y el peso corporales, y estos factores son determinantes para su autoestima.

Trastornos asociados a la bulimia:
Estas personas se encuentran normalmente dentro del margen de peso considerado normal, con ligeras desviaciones por encima o por debajo de la normalidad.
Presentan frecuentes síntomas depresivos, baja autoestima y trastornos del estado de ánimo, ansiedad -por ejemplo miedo a situaciones sociales- También se ha observado dependencia y abuso de sustancias -alcohol y estimulantes- en aproximadamente un tercio de los sujetos.

Factores familiares
 * Familias protectoras y rígidas, en las que se da poco espacio para lo personal o la intimidad de los jóvenes.
 * Entorno familiar permanentemente estresante, sin una relación fluida y cordial entre los miembros, que invite a la confianza y a compartir.
 * Familiar obeso o preocupado por el peso, con práctica insistente de dietas.
 * Padres con trastornos adictivos, especialmente en el caso de pacientes bulímicos.
 * Padres perfeccionistas, autoexigentes y con altas perspectivas de logro personal, que intentan inculcar el buen hacer en sus hijos de forma rígida.
 * Padres con trastornos emocionales. Familiar próximo con anorexia u otro trastorno del comportamiento alimentario.
  * Y sobre todo destacamos la importancia exagerada a las formas sociales, la imagen social y el aspecto físico.
 
De nuevo hacemos la observación de que estas características pueden estar presentes en alguna medida en muchos jovencitos/as sin que por ello resulten patológicas

¿Qué hacer si el problema existe?
Debéis hablarlo con ellos en actitud comprensiva, con franqueza y con cariño, sin acusar, sin utilizar la comida como tema de discusión y manifestando una preocupación natural, no ansiosa ni tremendista.
Podéis hablarles de cómo vivisteis vosotros vuestra adolescencia, qué dificultades teníais con vuestros padres, os ayudará a aproximaros a vuestros hijos. El tiempo y la actitud de aceptación y de confianza en vuestro hijo como persona va poniendo las cosas en su sitio.
En caso de que sea razonable tomar alguna medida, como por ejemplo hacer una dieta, o ejercicio físico, que sea de modo racional, equilibrado y supervisado por un especialista. Con vuestros comentarios serenos, sin crítica hacia la persona, les vais ayudando a aceptar la nueva situación con normalidad.
También es bueno hablar de las influencias externas (el poder de la imagen en los medios de comunicación, el culto al cuerpo y no a otros aspectos de la persona) que pueden crearles complejos y expectativas no naturales.
Si es necesario acudir al médico y hay resistencia por parte de la paciente, ya que suelen negar la enfermedad o piensan que la familia está confabulada con los médicos, poneos en manos de un psicólogo experto en estos trastornos que cuente con una infraestructura de tratamiento adecuada (por ejemplo, grupo de ayuda con otras pacientes que ya hayan superado el problema, contacto con un equipo de otros especialistas en nutrición y salud mental, etc.). En caso de que tengáis que ir solos, se os aconsejará la forma más adecuada de proceder, y es posible que él mismo se ponga en contacto con la paciente y le explique, desde su punto de vista, cómo es la situación y qué puede hacer por ella si colabora.
Esta atención se hace con mucho cariño, sin juzgarla, para que ante la recalcitrante resistencia de la paciente, vea que lo que se ofrece es una relación de ayuda para salir de ese problema que se ha transformado en el motor que controla su vida.
 
Asociaciones para el Tratamiento y atención de la Anorexia y Bulimia
Barcelona:

Centro contra la Anorexia y la Bulimia
Tf. 902 116 886
Fundació Grup contra l'Anorexia i la Bulimia Tf. 932 453 525
Hospital Clinic - Unitat contra l'Anorexia i la Bulimia Tf. 932 275 665
 
Madrid:
ADANER Asociación de Padres para la Defensa de la Atención de la Anorexia y la bulimia.
C/Orense 16-4º D - 28001 Madrid. Tf. 915 770 261
 
Delegaciones de ADANER en provincias:
Albacete: Tf. 967 247 431
Alcalá de Henares: 918 806 975
Cantabria: 942 231 44
Ciudad Real: 926 255 377
Córdoba: 957 480 603
Granada y Almería: 958 523 523
Huelva: 959 246 756
Jaén: 953 235 056
Murcia y Alicante: 968 247 431
Sevilla y Cádiz: 954 636 401
Toledo: 607 185 185
Vizcaya: 608 874 495
 
Centros de tratamiento:
Hospitales públicos y privados de cada provincia.

¿Cómo prevenir estos trastornos alimentarios?
En todo problema grave, el "alarmismo" o "catastrofismo" es lo menos aconsejable.
Cualquier señal de que nuestros hijos adolescentes o ya mayorcitos, estén preocupados por su figura, la debemos interpretar en su justa medida.
Observar con serenidad, a una cierta distancia, nos permitirá discriminar si puede o no ser preocupante. Y este observar lo debemos extender a otros comportamientos que no tienen que ver con la comida. Por ejemplo, podemos preguntarnos ¿Cómo se siente nuestro hijo/a?
¿Se muestra feliz? ¿Parece disfrutar de las cosas que hace? ¿Tiene amigos? ¿Se siente querido? ¿Muestra confianza y seguridad en si mismo? ¿Qué cosas son importantes para él? ¿Hay una comunicación fluida entre nosotros y nuestros hijos o sus cosas nos resultan extrañas? ¿Nos permitimos escuchar sus problemas aunque a nuestros ojos nos parezcan pequeñeces? ¿Respetamos su intimidad o queremos controlar rígidamente todo lo que atañe a nuestro hijo, compañías, salidas, forma de vestir, estudios, etc.? ¿Se siente confiado con nosotros, nos escucha aunque sea con la actitud de la generación siguiente?
¿Cómo saber si la actitud ante la comida es grave? Señales de alarma podrían ser:
* Actitudes de aislamiento, soledad, tristeza, restricción del circulo de amistades.
* Cambios bruscos y rígidos en relación con la alimentación: abandono de alimentos calóricos, reducción de alimentos, remilgos con la comida, obsesión con llevar recuento de las calorías, excusas para no compartir la hora de la comida con el resto de la familia, ponen excusas (ya he comido en casa de mi amiga...) ir al baño sistemáticamente después de comer...
* Empiezan a practicar de forma exagerada ejercicio físico y no abandonan esta actitud bajo ningún pretexto.
* Se miran mucho al espejo, se miden, se prueban ropa, muestran disconformidad con la misma. Pueden hacer comentarios sobre que se encuentran gordas o se ven mal. Hacen comentarios despectivos sobre su aspecto físico.
* Hay un cambio en su carácter: se muestran retraídas, quieren estar solas, no se comunican con la familia como antes, y en este caso aparece la irritabilidad ante cualquier mínima situación.