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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 6
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 6
SUMARIO
Cerebro y conducta
La relajación y el cerebro
Educación
La psicología y el diván
La ansiedad y el estrés en los exámenes
Entrevista
Antonio Fraguas: Forges
Vértices
Estrés: causas, manifestaciones y soluciones
El síndrome del burn out (estar quemado)
¿Cómo convertir el distrés en estrés positivo?
Experiencias vitales
En mi vida de pareja(6)
El hito que marcó mi vida
Vivir la guerra(2)
Relaciones

La comunicación no verbal(2)
La autoestima. El espacio personal...
El valor de la palabra
Generaciones
La pareja ¿Cómo mantenerte feliz?
SOMOS contra los malos tratos: cuestionario
La voz del lector
Preguntas y respuestas
Sexualidad
Cuando algo falla. Hombre y mujer. ¿Dónde está el problema?
Calidad de vida
La decoración con estilo: las antigüedades
Los efectos de la musicoterapia

 
 
 
 

El estrés: causas, manifestaciones y soluciones
Maribel López Chinarro. Psicóloga y terapeuta de familia y pareja

"Últimamente me duele mucho la espalda, pero el médico me dice que no ve ninguna causa que lo explique". "Me siento cansado todo el tiempo, incluso después de haber dormido bien toda la noche". "Pierdo los estribos con facilidad". "No puedo parar de comer, al igual que de fumar. Se que no es sano, pero no puedo dejarlo".
¿Le suena familiar? Sentimientos y síntomas como estos son comunes en muchos de nosotros; pero si llegan a formar parte de su vida, es probable que esté sufriendo los efectos del estrés, responsables de la mencionada identificación.

¿Por qué padecemos estrés?
La sociedad en la que vivimos se puede catalogar como estresante, y aunque es cierto que una dosis de estrés nos ayuda a mantenernos activos, sin embargo, un exceso de estrés va a hacer que nos sintamos muy mal. Y, si se prolonga en el tiempo, incluso puede llevarnos a enfermar.

¿Qué es el estrés?
Solemos oír habitualmente la palabra estrés, pero la mayor parte de las personas que utilizan este término no podrían darle una definición. En este artículo trataremos de dar un enfoque globalizador a esta palabra tan habitual en nuestro tiempo.
El concepto de estrés fue introducido en medicina por el Dr. Hans Selye, un médico austriaco que trabajó en Canadá. A mediados de los años 20 se interesó por las semejanzas entre varias enfermedades y alteraciones, muy diferentes entre sí, concluyendo con la determinación de los siguientes síntomas comunes.
· Pérdida de peso
· Apatía
· Falta de apetito
· Carencia general de resistencia
A esto último lo denominó síndrome de "simplemente estar enfermo". A medida que el Dr. Selye avanzaba en su trabajo de investigación pudo ir definiendo al estrés como la "respuesta corporal a los cambios". Toda situación nueva que requiere adaptación desencadena, inicialmente, la liberación de hormonas suprarrenales del estrés. Esto significa que el estrés puede presentarse tanto en los acontecimientos positivos como en los negativos de la vida.
Visto así, habría que sobrentender que cuando se habla de estrés, en la teoría de la enfermedad, se hace referencia a un fracaso adaptativo consistente en una excesiva activación, de gran resonancia emocional.
Cuando una respuesta normal queda fuera de control, ya está haciendo presencia el estrés. Controlar el estrés significa, por tanto, adaptarse y cambiar cuando las circunstancias así lo exigen.
Pero ¿qué ocurre dentro de nuestro organismo cuando existe tal alteración tras un fracaso adaptativo? Cuando uno se ve amenazado, el hipotálamo -una parte del cerebro que controla las emociones y ciertos impulsos básicos como el hambre y la sed-, envía señales a la glándula suprarrenal y a la hipófisis. Las glándulas suprarrenales segregan adrenalina y otras sustancias que preparan para luchar o para huir. O bien, ayudan a reparar las lesiones corporales que pueden producirse mientras uno se defiende, orgánicamente hablando.
Acontecimientos vitales como la muerte del cónyuge, la pérdida de empleo, cambio de responsabilidades laborales, o simplemente unas vacaciones, pueden llevar a reacciones de estrés. Así mismo pueden producir, o agravar, determinadas enfermedades cuando estas reacciones se mantienen durante periodos prolongados en la vida del sujeto; ya que el fallo puede producirse en una parte del organismo que ya estaba debilitada.
Entre estas enfermedades podemos mencionar: la hipertensión, cardiopatías, cáncer, asma, úlceras y alteraciones como cefaleas, problemas dentales y afecciones de la espalda

Si bien la respuesta física al estrés es automática, es posible entrenarse de forma que las cosas nos afecten menos.

¿Cómo se manifiesta el estrés?
El estrés constante hace que algunas personas reaccionen de forma negativa, con hostilidad y agresividad, aunque a menudo logran ocultar los signos externos de esta reacción, aquí se desarrollan conductas de tipo A que corresponden a personas que están agresivamente implicadas en una incesante lucha por lograr, más y más cosas, en menos tiempo. La conducta de tipo A contribuye al aumento de la secreción de adrenalina y de la cantidad de grasa en la sangre. Estos dos factores desempeñan importantes papeles en la génesis de las enfermedades del corazón.
Pero, una de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta es que el estrés puede controlarse. De esta forma, es menos probable que las emociones y los sentimientos influyan en la salud física.
Los profesionales del tema están cada vez más persuadidos de que el mejor tratamiento para el estrés no son los tranquilizantes, que sólo tratan los síntomas, sino la reducción de las reacciones al estrés.

 

Soluciones al Estrés
José A. Portellano Pérez. Doctor en Psicología

Ante determinadas situaciones en las que nos sentimos amenazados, a veces podemos optar por evitar la causa: cambiar de trabajo si nos encontramos a disgusto, huir de un peligro, abrigarnos para combatir el frío... Sin embargo, hay situaciones en las que no podemos evitar el estímulo estresor, como por ejemplo: una enfermedad grave o el fallecimiento de una persona querida. En estos casos, aunque sea imposible "escapar" de la situación que provoca el estrés, sí que es posible buscar soluciones modificando nuestra capacidad de afrontamiento. Mediante un conjunto de actuaciones que eviten las alteraciones en nuestra salud física y mental. Para ello, es posible modificar determinadas respuestas fisiológicas, motoras o cognitivas; facilitando así el estado de bienestar en nuestro organismo. Ya que, si bien las respuestas reflejas ante situaciones de peligro son innatas, en cambio existen otras conductas llamadas operantes que son adquiridas -aprendidas- y por tanto modificables.

¿Cómo afrontar el estrés?
Para tratar el estrés se intenta modificar nuestra respuesta a las situaciones amenazadoras, mediante el uso de determinados psicofármacos o bien mediante tratamiento psicológico. Algunas medicaciones, especialmente los ansiolíticos (fármacos que destruyen la ansiedad), pueden ser eficaces de manera puntual para producir un efecto de sedación en la persona que está sometida a una situación de sobretensión. De hecho, son muchas las personas que utilizan los psicofármacos de forma habitual para disminuir las consecuencias desagradables del estrés, especialmente las manifestaciones de ansiedad.
El tratamiento psicológico hace tiempo que ha demostrado su eficacia en casos de estrés patológico. No debemos olvidar que es posible modificar el estado neuroquímico de nuestro cerebro mediante un cambio en determinadas conductas. Por ejemplo: el estado de relajación inducida disminuye la ansiedad y puede prevenir el estrés patológico.
Mediante el tratamiento psicológico se puede entrenar a la persona para que mejore su capacidad de resolución de problemas o su capacidad de afrontamiento. Cambiar el tipo de pensamiento que tiene una persona en situación de estrés, puede mitigar sus nocivas consecuencias.
En las terapias cognitivas conductuales utilizadas, para el tratamiento psicológico del estrés, se emplean diversas técnicas que mejoran la respuesta del sujeto. Para evitar la nociva hiperactivación fisiológica del organismo estresado, se utilizan técnicas de control de la respiración y de entrenamiento en  relajación, ya que ambas producen una normalización de la respuesta fisiológica ante situaciones de estrés prolongado. Para modificar los pensamientos negativos que se asocian a la respuesta de estrés se utilizan, entre otras, las técnicas de autocontrol o de detención del pensamiento.
· Las técnicas de autocontrol se caracterizan por la autoobservación, el establecimiento de objetivos, el desarrollo de estrategias para modificar el medio, la autoevaluación y el establecimiento de consecuencias.
· La técnica de detención del pensamiento permite frenar los efectos negativos de los pensamientos derrotistas e insidiosos que acompañan al estrés. Un estimulo inducido, suficientemente intenso, puede frenar el pensamiento, evitando así los pensamientos negativos que se quieren eliminar.
· La mejora de la autoestima es un aspecto importante que frecuentemente contribuye a mejorar el afrontamiento del estrés, puesto que las personas con baja autoestima suelen tener una peor capacidad de respuesta ante situaciones estresoras.

Tratar el estrés contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas; ya que, si bien no siempre podemos eliminar sus causas, en cambio siempre será posible mejorar nuestros recursos fisiológicos, cognitivos y motores, para evitar su efecto dañino sobre nuestro organismo.