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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 7
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 7
SUMARIO
Cerebro y conducta
El nacimiento del cerebro
Educación
Cambios sociales y sus desafíos educativos
Entrevista
Eurovisión. Mercedes Milá. Paco Lobatón
Vértices
La enfermedad del ánimo: la depresión
La personalidad depresiva
La depresión también es cosa de niños
Experiencias vitales
En mi vida de pareja(*)
Vivir la guerra(3)
Selecciones breves
Cultura y ocio
Relaciones
Si el amor llega a nuestra vida
Las variables de la personalidad
Generaciones
Los hijos, padres de sus padres
SOMOS contra los malos tratos: cuestionario(2)
La voz del lector
Preguntas y respuestas
Sexualidad
La eyaculación precoz
Calidad de vida
¿Qué es la hipnosis clínica?
Los beneficios del Aloe Vera

 
 
 
 

La enfermedad del ánimo: LA DEPRESIÓN
Marta Rosillo Herrero. Psicóloga clínica.
Profesora de Psicología, CEU San Pablo

La depresión es un trastorno psíquico que constituye una terrible fuente de infelicidad y sufrimiento que ha acompañado al hombre desde el principio de su existencia. Es uno de los problemas psicológicos más conocidos por la frecuencia de su padecimiento, se estima que ENTRE UN  10 Y UN 15% de la población general está, o llegará a estar, clínicamente deprimida a lo largo de su vida, de tal forma que necesitará ayuda profesional, teniendo la mujer un mayor riesgo que el hombre de padecerla, en una PROPORCIÓN DE  3/1. Riesgo que parece aumentar con la edad, encontrándonos dos PERIODOS CRÍTICOS: de los 35 a 40 años, y a partir de los 60.

 ¿Qué es, exactamente, la depresión?
Estamos muy acostumbrados a utilizar el término depresión en nuestro lenguaje cotidiano: "tengo un mal día", "paso por horas bajas", "estoy depre", "me siento con el ánimo por los suelos"... Cuando estamos cansados, nos vemos inmersos en la rutina, o ante algún contratiempo, esta palabra pasa a formar parte del vocabulario habitual al expresar nuestro estado emocional. Pero, una cosa es la tristeza -estado de ánimo tan normal como la alegría- y otra, totalmente diferente, la DEPRESIÓN CLÍNICA O TRISTEZA PATOLÓGICA -estado de intenso abatimiento que se acompaña de síntomas vegetativos, manifestaciones de autoculpa, sentimientos de ineficacia y desprecio por uno mismo- Pero...

 ¿Cómo diferenciar un estado de ánimo triste de una depresión?
Cuando una persona está deprimida le inunda un sentimiento de tristeza o desánimo más intenso que la tristeza normal, de mayor duración y presente gran parte del tiempo, que está acompañado de una pérdida de interés en la vida y una incapacidad para disfrutar de las cosas que generalmente dan placer o satisfacción. Analicemos las manifestaciones psíquicas y los cambios corporales:

· Cansancio continuo y excesivo, a pesar de una escasa actividad. El cansancio es tan intenso que hace que la tarea más simple suponga un gran esfuerzo.
· El apetito disminuye.
· El patrón del sueño se ve alterado, sintiendo una inquietud interna que dificulta el descansar o relajarse.
· Falta de confianza en uno mismo, que con frecuencia se asocia a sentimientos de inutilidad o de ser una carga para los demás.
· Deseos de aislarse de la gente. El hecho de tener gente alrededor puede provocar una sensación de irritabilidad y mal humor.
· Modificaciones en la forma de pensar: tendencia a ver el lado oscuro de las cosas. Como si la visión se hubiera enturbiado de un oscuro pigmento que hace ver la realidad teñida de pesimismo y negatividad.
· La forma de actuar va en consonancia con los sentimientos y los pensamientos.
· Reducción de las actividades, volviéndose más pasivos.
· Domina la inercia, y, de una forma más o menos rápida, dejan de salir, de ver gente.
· Se encuentra atrapada en el circulo vicioso de la depresión que le mantiene atado de pies y manos y le impide escapar de él.
Para considerar que una persona está deprimida, tiene que estar sufriendo una parte importante de estos cambios, y, además, que se mantengan durante un periodo de tiempo razonablemente largo.

¿Por qué llegamos a deprimirnos?
Sabemos que para que una persona se deprima es necesario que ocurra un cambio en su vida que le afecte negativamente. Esto implica una sensación de pérdida importante, ya sea material, personal, de ilusiones, objetivos, o pérdida de valores morales o existenciales. En psicología lo llamamos PÉRDIDA DE REFORZADORES: la persona pierde algo o a alguien valioso. Nos encontramos ante un desequilibrio entre lo positivo y lo negativo, tanto en lo real como en lo que se percibe.
Todos conocemos casos de amigos o familiares que se encuentran deprimidos y aparentemente no se sabe por qué. En su vida no existen pérdidas llamativas o cambios negativos, pero se encuentran abatidos. Si realizamos un minucioso análisis siempre hay cambios en la vida que afectan negativamente, el impacto de la pérdida no sólo depende del tipo de pérdida, sino de su VALOR SUBJETIVO. Así nos encontramos con gente que tras un cambio aparentemente positivo, ascenso en el trabajo... comienza a deprimirse. El cambio supone pasar menos tiempo en casa, mayores responsabilidades, disponibilidad de menos tiempo de ocio, de nuevo una pérdida de reforzadores. Destacar esto es muy importante porque, algunas veces, no entendemos a la persona deprimida, nos parece exagerada su reacción, cometiendo un grave error: lo importante no es lo que se pierde, sino la relevancia subjetiva que tiene para dicha persona.

 ¿Cómo afrontar la depresión?
Si tenemos en cuenta los cambios que hemos expuesto con anterioridad y las reacciones que la persona deprimida experimenta en cuanto a lo que piensa, siente y cómo se comporta, al afrontar la depresión debemos analizar, en primer lugar, dicha incapacidad del paciente para superar por sí mismo el problema. La intensidad de esas limitaciones determinará su tratamiento: desde el riesgo de suicidio, en su grado extremo, hasta los distintos estados en los que se puede presentar la depresión. Un correcto diagnóstico perfilará el tratamiento adecuado: farmacológico y psicoterapéutico o sólo psicoterapéutico. Iniciada la recuperación, el paciente tiene que incrementar la entrada de reforzadores positivos:
· Elabora un listado de actividades agradables que realizas durante el día.
· Aumenta dicho número de actividades agradables, planifícalas con tiempo.
· Planifica el día anterior lo que vas a hacer, para que no te encuentres con un día totalmente vacío al levantarte.
· De la misma manera planifícate a qué hora te vas a levantar, hay muchas cosas que hacer en el día para pasárselo en la cama.
· Si no te sientes con fuerza para realizar todo esto tú solo, busca alguien con quien compartirlo, un amigo/a, un familiar, un vecino, etc.
·  Realiza alguna actividad deportiva, por suave que te pueda parecer, pasear es una actividad que da vitalidad. Si es posible, realízalo en compañía y unido a fuentes de confort: baños, música, sol...
· Descarta los pensamientos negativos de tu mente y aumenta los pensamientos positivos que producen un mejor estado de ánimo.
· Haz una lista de los buenos pensamientos que tienes acerca de ti mismo y de tu vida en general y de los pensamientos positivos de los demás hacia ti. Repítelos a lo largo del día.
· Tenemos que estar atentos a nuestra imagen, no descuidarla. Es muy importante que te sientas bien al mirarte al espejo. De la misma forma tenemos que cuidar lo que comemos.
· No te centres en tu malestar cuando hables con la gente, no te ayudará a sentirte mejor, sólo servirá para que te recrees en tu tristeza.
· Refuérzate y prémiate a ti mismo cada vez que realices una conducta encaminada a mejorar tu estado de ánimo.
· Aprende a captar las pequeñas satisfacciones de la vida, una sonrisa, una brisa agradable, etc., que no pasen por delante sin que te des cuenta.

Seguramente te sientes incapaz de hacer ni la más mínima parte de todo esto, lógicamente al principio te costará, pero es necesario que rompas con la inercia de no hacer nada y, poco a poco, verás como puedes sacarle el mayor disfrute a tu día a día y percibir su repercusión en tu estado emocional.

El entorno
Por último, y atendiendo a los problemas frecuentes que suelen surgir cuando en una casa se convive con una persona con depresión, somos conscientes de que la familia, muchas veces, no sabe cómo comportarse ni qué hacer para ayudar. Las directrices básicas que pueden facilitar esta tarea son:
· Conocer el problema. La depresión es un trastorno emocional que inmoviliza a la persona, ella no lo hace a su propio antojo, no está bajo su control voluntario.
· Utilizar el halago. Cada vez que lleve a cabo alguna conducta positiva, encaminada a salir de la depresión, anímale, prémiale con tu apoyo y tu agrado, por el esfuerzo que ha realizado.
· Eliminar los sermones. Reñirle sólo servirá para que se sienta más culpable, sin conseguir que su actitud cambie.
· Proponer actividades. Intenta animarle para hacer cosas que antes le gustaban, pero tampoco insistas demasiado si no quiere.
· Potenciar el diálogo. Habla con él dejando a un lado la depresión, recuérdale viejas anécdotas, aspectos positivos de su persona, sus cualidades...