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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 8
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 8
SUMARIO
Cerebro y conducta
El sida
Educación
Del biberón al botellón
Entrevista
Emilio Butragueño
Vértices
Las conductas adictivas
La droga desde dentro
Experiencias vitales
Carta a mi amigo oculto
Una vida rota
Vivir la guerra(4)
Relaciones
Parejas iguales, parejas diferentes
Selecciones breves
Cultura y ocio
Generaciones
Los conflictos generacionales
SOMOS contra los malos tratos: entrevista a Concepción Dancausa
La voz del lector
Preguntas y respuestas
Sexualidad
¿Por qué la Anorgasmia?
Calidad de vida
El arte como expresión

 
 
 
 

Desde dentro en el mundo de la DROGA
Mariano Correas. Psicólogo

Creía que conocía algo acerca de las personas que tienen problemas con las drogas, pero hoy he aprendido más que en mucho tiempo. "X" es una persona que lleva más de 10 años enganchado a distintas sustancias, siendo la heroína lo que produce una mayor dependencia.
Es lo más valiente que uno se puede encontrar en este negro mundo de las adicciones a narcóticos, o de las adicciones en general. Es un hombre de cualquier barrio de España que ha superado los treinta años y que lucha por salir de una horrible realidad a la que nunca debió, ni debe nadie, entrar. Lo ha intentado varias veces y, en la actualidad, se encuentra a la espera de empezar un programa de metadona. Sufre pero lucha. Sabe que la vida tiene muchas cosas para disfrutar. Y nos transmite su experiencia, sus ganas de vivir y de salir de esta pesadilla de pesadillas. Comprende que la droga destroza las vidas y muestra su preocupación por aquellos que están en riesgo de caer.
Puedo atestiguar que durante la entrevista sufrió y lloró. Hablar de esto supuso recordarle la droga y despertarle sus ganas de "ir a pillar". Pero, por encima de todo ello, estuvieron sus ganas de aportar su testimonio para que pueda servir a aquellos que, por alguna razón ya sea desde cualquiera de las orillas, tienen o pueden tener relación con este grave problema. Nuestro agradecimiento por su valor, su coraje, su fuerza de voluntad y su testimonio en favor de aquellos a quienes pueda llegar. ¡Ojalá! cuando lea este reportaje, pueda hacerlo desde una última fase de desintoxicación o, quién sabe, si desde su recuperación total.

 Todos Somos- ¿Podrías hablarnos de tus sensaciones con la droga?
A.M.- Las primeras veces te encuentras el cuerpo como con angustia, con ganas de vomitar... pero los demás síntomas son muy agradables. Como cuando te estás durmiendo, que antes de dormirte estás muy a gustito en la cama... Pues no tienes ningún dolor, ni frío ni calor, y te sientes muy a gusto, como colocadete... Una sensación que a la gente de primeras le gusta.
T.S.- Desde entonces ¿Qué sustancias has probado?
A.M.- Yo he probado de todo. De hecho, ayer me he fumado cocaína... También, antes de venir aquí, "me he puesto..." De todo, pero mi problema es la heroína. Lo que, cuando lo dejo, el organismo parece que te lo pide, la sangre te lo pide. Yo estoy enganchado a la heroína, no a la coca ni a las pastillas.
T.S.- Cuando empezaste ¿Eras consciente del riesgo que corrías?
A.M.- No, Si lo sé no habría empezado, ni loco. Si es que... no había información, cuando yo empecé no había información; ni se sabía lo que era. Parecía que era un juego. No tenía ni idea de lo que iba a pasar después. Para mí, era como el que se fumaba un cigarro un día y ya está, ni pensaba que era tan adictivo; no pensaba yo en lo que realmente me estaba metiendo.
T.S.- Supongo que has tenido avances y retrocesos al querer dejarlo...
A.M.- Querer... siempre quieres dejarlo. Lo que pasa es que, cuando llevas ya tiempo que los has dejado, parece que se te olvida, y un día que estás así... tristón, aburrido, que te entra la "depre" por cualquier tontería... pues recurres a eso para quitártelo y luego... ¡Si es que no estás solucionando nada! No estás más que jorobándolo ¿sabes? No arreglas nada por fumar. Te crees que arreglas algo y no arreglas; lo estropeas, eso ya lo tengo muy claro.
T.S.- ¿Cuál es tu estado actual ante este problema?
A.M.- Ahora estoy esperando a que me den la metadona. Se la he pedido al C.A.D. (Centro de Atención al Drogodependiente) y a mi doctora de cabecera. Yo, al principio, no la quería tomar por que pensaba que la metadona era algo que te dejaba tonto, que era como estar enganchado pero manejado por el gobierno. La gente que yo tengo como patrón de que toman la metadona, es gente que toma metadona, luego toman pastillas... Se las toman ellos por automedicación y toman tranquilizantes, lo mezclan con alcohol... Total que, al final, no es la metadona lo que les deja así, sino que están puestos de todo. Pero el otro día, una doctora mía de cabecera me dijo que me quitase esa idea de la cabeza y que, como la única forma que tengo yo ahora para desengancharme es la metadona, que la utilice para desengancharme, que luego ya se me irá quitando poco a poco. Pero... que es un problema de años.
Ahora estoy en lista de espera. A ver cuando les da la gana a ellos de darme la metadona; estoy deseando que me digan ya <<mañana, ven>>.
T.S.- ¿Nos podrías describir el "mono" o síndrome de abstinencia?
A.M.- Lo ves llegar. Empiezas a bostezar y esos son los primeros síntomas. Los 6 u 8 primeros días sin drogarte es el mono: sudas, te haces de todo encima, tienes dolores de barriga, te duelen los pulmones, te duelen las muelas, te duele todo. Todo lo que antes no te dolía, ahora te duele. Porque, como has estado tanto tiempo, el tiempo que te ha durado la droga en el organismo, que no te dolía nada... "De una", de repente y al mismo tiempo te empieza a doler todo. Entonces eres un disminuido físico total.
Lo fundamental son: dolores de riñones, dolores de barriga, ganas de vomitar, angustia, escalofríos continuos, y muchos malestares que te hacen volver a recaer porque te ves hecho una mierda y dices <<joer... pues me fumo un "chino" y se me quita todo...>> que es lo que yo hago. Cuando veo que no puedo más, voy y "pum", me fumo un chino y se me quita todo. Y vuelvo a poder vivir otra vez, a poder seguir adelante.
T.S.- Eso es físicamente. Y... ¿a nivel psicológico y/o mental?
A.M.- Cuando yo llevo ya ocho días que lo he dejado, me entran las depresiones, empiezo a llorar... Por la mañana, en cuanto amanece, te das cuenta. Cosa que es súper desagradable. Llorar por llorar, tanto por las cosas bonitas como por las cosas feas. Llorar y llorar sin saber por qué. Y pensar que es por haber dejado la droga... Estás muy sensible. Cuando la dejas, estás muy sensible. Tienes todos los sentimientos a flor de piel. Sacrificas tu familia, tu novia, lo que haga falta. Te da igual. A ti lo que te importa es "ponerte". Y sacrificas lo que más quieres en esta vida. Eso es lo que más me temo, que llegue ese día y sacrificar a lo que más quiero, a mi familia, a mi novia...
T.S.- ¿En qué momento te diste cuenta de que necesitabas ayuda?
A.M.- Yo, es que siempre he querido ser muy... "yo mismo", sin querer pedir ayuda nunca. Pero, ya veo que yo solo no consigo dejarlo del todo. Lo consigo dejar siete días, con unas pastillas del doctor Aliño, lo físico. Pero es que, al octavo día, te vienen las pesadillas, y el noveno sigues teniendo pesadillas... Estás, continuamente, soñando con que tienes que ir a ponerte y sólo piensas en ello.
T.S.- ¿Tu familia lo sabe?
A.M.- Lo saben todos.
T.S.- ¿Tardó mucho en enterarse?
A.M.- No; se lo dije yo. A todo el mundo de mi familia se lo dije: <<yo me meto heroína mamá...>> Ella dijo <<vamos a hacer algo, vamos a hacer algo...>> pero hasta que no me he puesto por mí mismo... Si tengo que esperar a que ellos hagan algo... Soy yo el que tengo que hacer algo. Y ahora, más no puedo hacer, ahora estoy esperando a que me den la metadona.
T.S.- ¿Supieron reaccionar bien?
A.M.- Mi madre hecha polvo. Mi padre no. Sí supieron reaccionar, diciendo que había que solucionarlo... No se iban a poner a llorar, a armar "la de Dios"... Mis padres no son de ese tipo. Mi madre lo vio y dijo <<pues vamos a arreglarlo...>>. Empezó a llamar a centros, a enterarse de centros, a ver a otras familias, a ver como consiguieron que sus hijos lo dejaran... Así es como han reaccionado, buscando soluciones. Pero, como soy yo el que las tiene que poner... Hay muchos sitios que son privados; sueltas un dineral y en dos días te limpian...
T.S.- ¿Cómo ha afectado a tu rendimiento diario y a tu situación laboral, en general?
A.M.- A mi rendimiento diario mal, a mi situación laboral fatal. Cada día hago menos cosas. Me veo más flojo, y el rendimiento para hacer cosas en casa, hacer cosas tuyas, lavar tu ropa y llevar un orden y todo eso... Todo hacia abajo, totalmente.
Y en cuanto al trabajo, si "estás puesto" puedes trabajar. Si estás puesto un poquito, lo justo para estar bien y no estar con el mono. Si estás muy puesto también puedes trabajar. Lo peor es cuando no estás "puesto". Levantarte por la mañana, ver a todo el mundo en manga corta ir a trabajar y tú tener que ir con dos jerséis y dices, <<aquí yo no estoy bien>>. Aunque lleves un mes sin ponerte dices <<yo no estoy bien todavía>>, se necesita más tiempo y hacer deporte.
T.S.- ¿Has perdido amigos por esta causa?
A.M.- Los pierdes, pero te da igual. Ahora ya no me da igual. No me da igual perder a mi novia, por ejemplo. Pero antes, cuando empecé, me daba igual porque era un juego y no sabía en lo que me estaba metiendo. Yo estaba más a mi juego que a los amigos. Estaba más con los que me hacían este juego que con los que no lo hacían. Ahora, como se que no me interesa para nada, no quiero perder a nadie... Y, lo que quiero perder es la adicción a la droga.
T.S.- Es bueno que tú mismo experimentes que eres capaz de meterte menos...
A.M.- Yo soy capaz de no meterme nada, si quiero. Pero, ya te digo, que si no me meto nada luego van a empezar las "depres", y, además, hasta me puedo volver loco. Me da miedo, una amiga mía se suicidó. Y yo creo que dejarla de golpe tampoco es bueno, por que empiezas a tener un montón de "sube y bajas" que te hacen estar "tonto perdido". Tan tonto que te puedes volver loco; yo creo que te puedes volver loco al dejarlo "de una". Tu cuerpo ya se ha acostumbrado a eso... y cortarlo de golpe te puede volver "tarumba". Es mejor dejarlo poco a poco, de forma controlada, y ya está.
Ojalá que, un día de estos, cuando esté en el programa de metadona, me digan: <<Oye, no te estamos dando metadona, te estamos dando zumo de naranja>>... Porque, como también tiene que ver con lo psicológico... Hay mono físico y psicológico, yo prefiero no saber lo que me están dando. Que me den algo que me quite el mono, y luego me empiecen a rebajar. Y, aunque me lo hayan quitado, que sigan un mes más dándome zumo de naranja. Cuando haya pasado ese mes, que me digan: <<llevas un mes tomando zumo de naranja, no has tomado droga en un mes y has estado bien. Así que... y, sin depresiones>>. Las depresiones vienen por lo sensible que estás, estás supersensible.
T.S.- Sensible porque no tienes aquello que "quieres"...
A.M.- No sé por qué será. Las células tienen unos receptores, receptores de opiáceos. Entonces, una vez que el opiáceo no está puesto en ese receptor, la célula no está a gusto. Las células de tu organismo están muy mal. Todas. Estás muy sensible. Las células están como dando la alarma al organismo de que <<oye... necesitas esto...>> Como el que fuma, como el que toma café, como el que toma algo que necesita todos los días, y, si no lo toma, empieza a estar mal, inestable, excitable, mal. Lo que pasa es que, con la droga, es mucho más fuerte, todavía.
T.S.- Hay gente que dice que controla...
A.M.- De eso nada, no controlas. Bueno, hay gente que sí, que sabe ponerse un poquito al día y ya está. Lo justo para "estar bien", para no pasar mono. Pero es que el cuerpo cada vez te va pidiendo más, el cuerpo te pide cada vez más. Si tu te tomas "1", ese "1" no te va a colocar igual que te colocó ayer. Te va a colocar menos. Y, al día siguiente, te tomas ese mismo "1" y te coloca menos... Y, luego, llega un día en que no te coloca, simplemente te hace que no estés "de mono". Y después, claro, necesitas ese "1" para estar bien. Ya no buscas colocarte, buscas "estar bien", poder hablar, poder comer y poder andar...
Hay una cosa que se llama tolerancia, y cuanto más te drogas, tu cuerpo necesita cada vez más, y más y más... Entonces, cuanto antes me den la metadona, menor tolerancia tendré. Porque si no se me está disparando el consumo. En el C.A.D. me dicen <<... sigue consumiendo pero que no se te dispare el consumo...>>
T.S.- En el momento de meterte algo de droga, ¿eres capaz de pensar, esto me viene mal?
A.M.- Se sabe muy bien, lo sabes perfectamente. Yo lo sé todo. Que me viene mal, por un lado, y que, al momento, me viene bien por el otro. Porque te quita el "mono", el físico. Todos los días sabes que te viene mal porque eres un esclavo de la droga. Es droga y te está matando. Te estás fumando una cosa que te está machacando. Pero que te viene bien porque te quita el mono de ese momento y te evita el estar sufriendo físicamente.
T.S.- ¿Los dolores vienen porque las distintas partes de tu cuerpo se están deteriorando?
A.M.- No, al revés. Cuando el mono, yo creo que es al revés, que se están recuperando y les cuesta. Yo, cuando me estoy recuperando, noto como que la masa muscular empieza a crecer. Es como los niños pequeños, cuando crecen están llorando. Pues tú estás creciendo y empiezas a ver que se recompone la masa muscular. Entonces, notas que te cansas más porque toda esa masa muscular se tiene que reponer. Toda la que he perdido, porque yo, de pesar 70 kilos, pasé a pesar sesenta y uno. Has perdido muchos kilos y esos kilos los tienes que recuperar; y cuesta, cuesta recuperar todo eso que has perdido. Y, bueno, duele crecer, <<crecer duele>> que es lo que dicen.
T.S.- En el aspecto afectivo ¿Qué es lo que más necesita un toxicómano? Comprensión... disposición a que se le ayude...
A.M.- ¡Ánimo! -dice con gran decisión.- Lo que más necesita es ánimo. Que cuando le digas a alguien <<voy a hacer esto para salir de la droga>> te respondan <<venga, yo te apoyo>>; que te den ánimo. No que se callen y que se queden observándote. Sino que te digan <<está muy bien...>> Aunque te lo digan como si se lo estuvieran diciendo a un niño. Que te digan <<muy bien... pues tranquilo que ya verás como vas a salir...>>. Lo que me dice mi novia... "Si quieres, vas a ver como vas a tomar la metadona y vas a poner de tu parte para tomarla, dedicarte a tu trabajo y punto. No pasa nada, no te agobies. Porque lo que pasa es que te agobias tú solo al ver que pasan los días y tienes que ir a pillar porque te pones malo. Te agobias y te empiezan a entrar unos malos rollos de ver que eres impotente al querer salir y no poder salir...". Cuando te dan ánimos, pues está muy bien.
T.S.- Tú estás en manos de médicos, psiquiatras, psicólogos...
A.M.- Antes quería hacerlo todo yo, por mí mismo. Pero siempre, al final, fracasaba.
T.S.- ¿Qué es lo peor que recibes de la gente?
A.M.- No me gusta centrarme en la gente. ¿Qué gente, la que tengo al lado? La única que tengo al lado es a mi novia, porque el resto de la gente... A mi familia intento mantenerla al margen. A mi madre intento mantenerla al margen también. Ya es muy mayor y no quiero que esté sufriendo ella por mi culpa. Y ¿Respecto a otra gente? No veo a nadie. Estoy en mi mundo y ya está.
T.S.- ¿Qué es lo que más te anima a seguir luchando?
A.M.- Que no hay huevos para hacer otra cosa ¿Qué voy a hacer? ¿Me voy a suicidar? A veces lo he pensado, "me pego un tiro y se acabó este coñazo". Ahora, mi chica me ayuda, ella no se merece que yo le haga nada malo.
T.S.- Cuando ibas a pillar...
A.M.- Y sigo yendo...
T.S.- ... ¿Te lo financias tú mismo o has tenido que robar?
A.M.- Ya no; hace mucho que no. Antes, cuando era más joven, si que hacía gamberradas. Y, si había que mangar o choricear algo en algún gran almacén; si que lo hacía. Ahora no.
T.S.- Ese cambio ¿a qué se debe?
A.M.- Porque no me gusta... nunca me ha gustado. Cuando lo he hecho no me he sentido bien. Es por principios, no me gusta robar. Yo, ahora, aunque esté con el mono, me quedo en casa hecho polvo, pero no voy a robar a una señora. No lo hago.

(CONTINUARÁ)
En el mundo de la droga (2)