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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 9
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 9
SUMARIO
Cerebro y conducta
¿Cómo se forman los sentimientos, los valores... LA MENTE?
Educación
La creatividad como proceso individual
El dibujo, creado desde la imaginación
Entrevista
Antonio Gala
Vértices
La droga desde dentro(2)
Dependencias sociales: tabaquismo...
La hipnosis en tratamientos de: ludopatías, tabaquismo, alcoholismo...
Experiencias vitales
Vivir la guerra(5)
Convocatorias SOMOS 2003
Mi soledad
La voz del lector
Preguntas y respuestas
Relaciones
Hombre y mujer, encuentros y desencuentros: Las manipulaciones afectivas
Selecciones breves
Cultura y ocio
La biblioteca
Generaciones
La familia en situaciones de riesgo
Sexualidad
La menstruación
Calidad de vida
Conócete a través del collage

 
 
 
 

LA FORMACIÓN DE LA MENTE
Dr. D. José M. Rodríguez Delgado. Neurólogo.
Doctor Honoris Causa por la Universidad de Granada

En la conjunción inicial de un gameto masculino con otro femenino, que se realiza en la misteriosa intimidad biológica de la mujer, es poco probable que exista ninguna clase de mente ni de conocimiento. El cerebro se irá formando, lentamente, durante la evolución embrionaria, y sus funciones aparecerán, poco a poco, en el nuevo ser.
Aunque nuestros conocimientos sean muy insuficientes, se puede afirmar que la mente infantil depende, esencialmente, de los dos elementos clásicos de "nature y nurture", es decir: de factores genéticos hereditarios y de aportaciones del medio ambiente, tanto nutritivas como educacionales.

La mente: Su estudio
Hasta hace pocos años, un velo de misterio cubría la existencia y el poder de los elementos formadores de la mente infantil. Pero, en la actualidad, la ciencia va aclarando la intervención de los procesos materiales, demostrando que los genes se manipulan, los órganos se transplantan, y los cerebros se educan implantando ideas y conductas. Las leyes de la naturaleza, incluyendo la esencia biológica humana, no se pueden abolir, pero su estudio nos da la posibilidad de utilizarlas en provecho de los seres humanos.
Al considerar los objetivos de la genética, de la embriología, y del aprendizaje, surge el difícil problema de cuáles son las características que deseamos y podemos modificar:
· ¿Biológicas, cambiando el color de la piel?
· ¿Intelectuales, mejorando el aprendizaje de las matemáticas?
· ¿Emocionales, alterando la conducta personal y social?
· ¿Funcionales, previniendo enfermedades futuras?

El cerebro es un registrador inerte y no hay que identificar la base material con las consecuencias funcionales.

Es poco probable que se pueda llegar a un acuerdo universal, pero es ciertamente posible que podemos investigar la neurobiología de la formación de la mente infantil, porque los mecanismos neuronales son muy parecidos en todas las razas y en todas las personas. En la actualidad hemos alcanzado el poder, el conocimiento y la tecnología, para influir y quizás diseñar, parte de los mecanismos del aprendizaje, enfrentándonos entonces con las normas éticas que sean razonables y aceptables.
Como ha dicho el astrofísico francés Hubert Reeves: "En realidad los seres humanos son los hijos de las estrellas, ya que su materia proviene de los átomos del cosmos".
El "antes" del Big-Bang, es simplemente un concepto artificial humano, ya que, en esa fase del Universo, sólo había una materia informe con altísimas temperaturas de millones de grados, en la que nuestras ideas de tiempo, de espacio, de energía, y hasta de temperatura, no tienen validez.
En el pasado, ha existido una "selección natural darwiniana", que era decisiva para explicar la evolución biológica; pero ahora estamos en un punto de cambio revolucionario, porque el futuro va a depender de una "selección cultural" capaz de inventar el teléfono, el automóvil, la televisión, el ordenador, los viajes espaciales, y muchos otros instrumentos y acciones. Sin embargo, ésta es una realidad materialista en la que falla el aspecto más esencial y más humano de las personas: su espiritualidad. Que, aunque está basada en el soporte material de su cerebro neuronal y glial, ha desarrollado funciones que no existen, o son muy elementales, en el reino animal.

La conducta aprendida: el amor, el odio, los valores... no se transmite por la cultura que modifica una estructura genética

Las creencias, las emociones, la conducta y todas las funciones de la mente, requieren una base material en el cerebro, que no hay que confundir con sus consecuencias funcionales que son inmateriales. Es algo parecido a las cintas y a los discos magnéticos de un ordenador, que tiene una base material que es totalmente necesaria para conservar la música, las palabras, o las instrucciones de funcionamiento, pero que, en realidad, están formados por una materia carente de significado. Los códigos son simplemente "órdenes" de acción que necesitan un soporte material, pero que pueden estar conservadas en cualquier idioma y ser beneficiosas o malvadas.

En todos los seres humanos hay una unidad biológica, pero una diversidad cultural.

La mente
La mente del niño es la base de la mente del adulto. Es decir, de la personalidad de cada uno de nosotros. Por eso es necesario saber cómo se forma, y que papel tienen los genes y la educación. El pasado estaba dirigido por la casualidad, y los elementos determinantes de la estructuración mental eran desconocidos. El futuro va a depender de la inteligencia, del conocimiento, y de la enseñanza. Lo que requiere conocimientos biológicos y técnicas que estén de acuerdo con las funciones cerebrales.

La biología nos une a todos pero las ideologías nos separan.

La educación infantil establece valores que perpetúan el pasado cultural y condiciona el futuro individual; ya que los instintos naturales pueden ser modificados por la enseñanza. Los pilares de la educación son: el refuerzo positivo y el refuerzo negativo, es decir, la recompensa y el castigo.

El pasado es producto de la casualidad, el futuro es producto de la enseñanza.

Los mecanismos cerebrales tienen una neutralidad biológica, pudiendo aprender el bien y el mal. La ética y los valores que determinan la conducta personal sólo están en el cerebro, por lo que la enseñanza y el aprendizaje son esenciales. La conducta aprendida, incluyendo el amor, el odio y los valores en general, no se transmiten por los genes, sino por los receptores sensoriales, es decir por la enseñanza.
La comprensión del Universo, de la existencia humana, del determinismo biológico, de la vida y la muerte, se basa en el Sistema referencial almacenado en el Sistema Límbico del Cerebro, y depende de la inculcación cultural infantil.
Los padres toman decisiones educativas, pero se suelen encontrar confusos al enfrentarse a teorías, libros, opiniones, consejos y diversas orientaciones culturales: ¿vamos a ser permisivos o autoritarios? ¿aceptamos los deseos infantiles o imponemos los nuestros? ¿se respeta el temperamento del niño o es preferible moldearlo? ¿dejamos que llore o lo paseamos en brazos? ¿vamos a imponer la obediencia o aceptamos una originalidad que puede ser conflictiva?...
Los padres y educadores profesionales se hacen estas y muchas otras preguntas sin hallar respuestas adecuadas. En realidad el tema es difícil, hay múltiples controversias y pocas soluciones son plenamente satisfactorias.
La mayoría de las personas no son especialistas ni en biología ni en educación, pero lo cierto es que un conocimiento, aunque sólo sea elemental, es necesario para una buena educación que esté de acuerdo y no vaya en contra de las leyes biológicas. Hay que respetar la individualidad, favorecer el desarrollo físico e intelectual del organismo, mejorar, en lo posible, la organización del cuerpo y del cerebro, y adaptar la educación de cada persona a su medio social.

La educación infantil
El aprendizaje infantil requiere la plasticidad de las vías nerviosas. Es decir, la posibilidad de cambios histológicos y funcionales en las vías de asociación y de conducción; lo que, en parte, se consigue por la repetición de actividades específicas y por la solución de problemas cuya memoria se conserva en el funcionamiento neuronal.
En el recién nacido, el reflejo del estiramiento de las piernas determina automáticamente la contracción de ambos grupos musculares flexores y extensores. Pero, al cabo de pocos años, la actividad del grupo extensor va desapareciendo, y, en los adultos, el reflejo depende esencialmente de la naturaleza, intensidad, y duración del entrenamiento motor. En el ballet profesional, el reflejo del estiramiento está notablemente disminuido en las piernas, lo que aumenta el control de la corteza motora cerebral, mejorándose así la gracia y la precisión de la danza.
Todas las experiencias recibidas por cada individuo, desde la más temprana edad hasta la vejez, dejan huellas permanentes en las características físicas y mentales, en el desarrollo neuronal y en las interconexiones cerebrales. Por lo tanto, la educación tiene una influencia decisiva en la futura conducta personal ya que modifica la evolución de la naturaleza humana.

Lo esencial de los seres humanos es la posesión de un rico sistema referencial que permite comprender, gozar y sufrir los múltiples aspectos de la realidad, así como adquirir, elaborar y transmitir información cultural

El cerebro es la base material del niño recién nacido para una serie de funciones que se irán manifestando poco a poco. Los padres pueden albergar grandes ilusiones de futuro, pero la conducta inicial de los bebés se limita a mamar, eliminar, llorar y dormir. El niño aprende lentamente a coordinar sus movimientos, a gatear, andar y a comunicarse con sus progenitores y con el ambiente que le rodea. Más tarde aprenderá a leer, escribir, y a utilizar los muchos instrumentos que son necesarios en la vida civilizada, mostrando sus crecientes actividades mentales.
Lo esencial de los seres humanos es la capacidad de un complejo aprendizaje y la posesión de un rico sistema referencial que permite comprender, gozar y sufrir los múltiples aspectos de la realidad, así como adquirir, elaborar y transmitir información cultural. Sin embargo, en ausencia de recepciones sensoriales, es decir de enseñanzas y de aprendizaje, la mente infantil no se formará, ya que el determinismo genético es insuficiente para un adecuado desarrollo cerebral y para la adquisición de funciones derivadas de la integridad neuronal.
Podemos aceptar la existencia de una "naturaleza humana" que nos diferencia de los perros, monos y otros animales, sabiendo que existen dos elementos completamente necesarios:
· La herencia genética, con toda su potencialidad, y
· Las modificaciones en la expresión de los genes, determinadas por las percepciones sensoriales que tienen una base anatómica, de existencia de receptores adecuados, y otra base fisiológica-cultural que depende de la educación infantil.
El propósito fundamental de la educación es la formación de la mente infantil mediante el enriquecimiento de bases materiales adecuadas, potenciación de expresiones genéticas beneficiosas, inhibición de herencias perjudiciales, aumento de las vías preferenciales de aprendizaje y el crecimiento del caudal informativo del sistema referencial.

El determinismo genético es insuficiente para un adecuado desarrollo cerebral

Un error clásico, tanto científico como de pedagogos, era suponer que el recién nacido era una criatura "espinal", carente de posibilidad de aprendizaje y de conocimiento. En realidad, el niño normal tiene un talento excepcional para el aprendizaje y para el condicionamiento que, a veces, se consigue en pocos minutos. Los niños no deben ser considerados como: "torpes organismos a los que no es necesario prestar atención". Por el contrario, su capacidad de recepción sensorial está considerablemente aumentada.
La educación, en el futuro, tiene que tener una nueva orientación que sea más biológica, menos materialista, menos consumista, más intelectual y más espiritual que la actual.
Los seres humanos son superiores a los animales por sus facultades mentales y espirituales, que se derivan tanto de los genes como de la educación. Estas facultades pueden y deben ser potenciadas para lograr una sociedad mejor en la que prevalezca el amor, la generosidad, la tolerancia y la ayuda mutua.

Congreso "Vida y Muerte"
organizado por PSIME.