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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 14
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
PRECIO: 4,5 €

 

NÚMERO 14
SUMARIO
Cerebro y conducta
Psicología, un compromiso en alza
Innovaciones en Psicología
Víctimas, también niños
Educación
Guía de autoayuda
Reacción normal tras un atentado terrorista
Escala de Estrés agudo
Técnicas para controlar el malestar
Entrevista
Fernando Savater
Experiencias vitales
Memorias de guerra (5)
Vértices
Vivir con estigma
Mitos falsos en la enfermedad mental
Relaciones
El secreto de la soledad
Encuentros
El test de Rorschach
Grupo Luria
Encuentros con el arte. Manuel LLamas
Selecciones breves
Viajando por España: Cáceres
Cultura y ocio: Forum Barcelona 2004
La biblioteca

Generaciones
Mujer hoy
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Placer y felicidad
Calidad de vida
El bienestar a través del arte. Arte-terapia
Las diferentes artes utilizadas

 
 
 
 

El secreto de la soledad
Elsa Gil Somorrostro. Psicóloga y Socióloga

Hay mucho que decir de la soledad, desde su cara más temida hasta la más venerada, pasando por la inmensa gama de sentimientos que genera en nuestras vidas.
La soledad tiene sus propias dicotomías, y algunas de ellas muy curiosas. Es, a la vez, un sentimiento y una situación, una amiga y una enemiga, algo de lo que se escapa y una necesidad, nos puede ayudar a crecer pero también nos puede desesperar... Ella es la que marca la diferencia entre "sentirse solo y estar solo".

¿Dónde está entonces su secreto?
El ser humano es un "ser social", pero esto no significa que tengamos que ser esclavos de las relaciones con los demás. La individualidad del ser humano es lo primero que debemos considerar para poder así tener un equilibrio entre lo externo y lo interno, lo social y lo individual.
En el intento de relacionarnos con los demás, desde nuestro "ser social", podemos caer en trampas peligrosas para nuestra individualidad. Intentamos buscar a los demás, tener amigos, evitar sentirnos solos. Curiosamente, esta tarea es más difícil en las grandes ciudades; donde más gente hay, más solos podemos sentirnos.
Aquí empiezan nuestras "medidas", nuestros propios cuestionamientos, tales como: "No soporto mi soledad", "¿Cómo es que estoy solo, conociendo a tanta gente?"... "Me siento solo, aunque no lo estoy".

Cuando la soledad nos invade, aparece con nombres y apellidos
Nos sentimos abandonados, notamos más el aislamiento, aumentan nuestros miedos, generamos confusiones, nos sentimos más débiles, aumentan las necesidades... Todos estos síntomas y muchos otros, nos hacen temer a la soledad y de ahí, con gran facilidad, pasar a tener una imagen negativa de nosotros mismos. Surgen pensamientos como: "¿Qué pasa conmigo?" "¿Por qué estoy solo?" "¿Por qué me siento solo?"
Cuando esto se produce, si no cambiamos esa situación en la que se está inmerso, acabamos viviendo sin alegría, notando que falta el sentido para vivir el día a día... Y, vivimos casi como autómatas, intentando sobrevivir.

Es entonces cuando debemos decirnos "BASTA YA":
Es el momento de reflexionar, de evitar que se perpetúe ese desencanto y analizar lo que debemos cambiar, de respetarnos a nosotros mismos, no dañando más nuestra autoimagen, sino más bien esforzándonos por lograr una mejora personal. No se trata de "a mal tiempo buena cara" sino de "sacar lo positivo de algo negativo" - OPTIMIZAR -
Un camino a seguir sería:
1.- Diferenciar soledad de aislamiento.
2.- Cuestionarse el sentimiento del "vacío".
3.- Descubrir la soledad, entendiendo su sentido.

 1.- El primer punto nos indica la necesidad de analizar nuestro estilo de vida.
No es lo mismo soledad y aislamiento, este no es bueno y deberíamos reducirlo, si lo padecemos, aunque a veces cueste trabajo o implique ciertos esfuerzos por nuestra parte.
Plantearnos objetivos, cubrir necesidades relativas a nuestro "ser social" y diseñar un pequeño Plan de Acción, nos puede ser de gran utilidad.
Saber que la soledad es el estado en que podemos darnos cuenta de quienes somos, de respetar nuestra propia individualidad y, por tanto, nuestra singularidad como ser humano, lo cual nos diferencia de los demás. Podríamos decir que el sentido de la soledad es "desarrollar nuestro interior", donde nuestro objetivo sería lograr un equilibrio entre lo interno (individualidad) y lo externo (social) del ser humano.

2.- Cuestionarnos el sentimiento del "vacío" supone, primero, pensar en eliminar los miedos.
Si nos sentimos vacíos o sentimos algún vacío, es importante tomar la actitud de "exploradores" de tal vacío, para así poder analizar nuestra vida. Hacerlo sin miedo y con la seguridad de que algo vamos a aprender, y por tanto optimizar nuestros propios recursos.
Debemos detenernos a pensar en cosas tales como:
- Si existe un exceso de acción en nuestro estilo de vida, un "¡no paramos!" ¿De qué o de quién, nos estamos refugiando?
- Si, por el contrario, existe demasiada inactividad, nos sentimos paralizados y "poco interesantes" ¿por qué sucede? ¿Tenemos falta de confianza en nosotros mismos? ¿Miedos? ¿Tendemos a copiar a los demás?
- Analizar nuestro nivel de insatisfacción en la vida... ¿En qué reside? ¿Cómo es nuestra necesidad de protagonismo personal? ¿Qué visión tenemos del éxito? ¿Cuál es nuestra visión del tiempo?
Seamos sinceros en hacer esta tarea para poder superar obstáculos. También es aconsejable la ayuda de un profesional para abordar esto si no nos sentimos capaces.

 3.- La soledad es algo necesario para el ser humano, lo cual no significa querer "descansar de los demás" sino que es la vía para "estar con nosotros mismos", con nuestra mayor autenticidad como ser, y lo que nos permite DESARROLLAR NUESTRO INTERIOR.
Si no queremos ser réplicas los unos de los otros, nos debemos un respeto como personas, en primer lugar porque gozamos de una diferenciación propia y en segundo lugar porque tenemos derecho a un espacio donde poder crecer como personas.
Si entendemos que la soledad nos proporciona la posibilidad de crecimiento, descubrimos su gran secreto.
La reflexión, el cuestionarnos para luego aprender, el adoptar cambios para ser flexibles y lograr equilibrios, el preguntarnos:
¿vivo mi vida?
¿vivo para y según los demás?
Esto nos conduce a saber estar con nosotros mismos, a descubrir nuestro interior fuera del juicio de los demás. Y lo que es más importante, saber cual es nuestra CALIDAD HUMANA.
Un buen ejemplo de calidad humana ha sido precisamente la cooperación ciudadana en el atentado del 11 de Marzo en Madrid. El sentimiento de solidaridad une con fuerza indestructible y desde ahí damos lo mejor de cada uno de nosotros, pero curiosamente sintiendo confianza en nosotros mismos, es decir, lo que hacemos lo hacemos desde nosotros para los otros.
Cuando nos damos cuenta de nuestra calidad humana es cuando nos sentimos más auténticos:
- somos más creativos
- tenemos menos miedos
- funcionamos con esquemas más útiles y personalizados y no tanto con los ajenos
- nos sentimos más alegres
- nuestras manifestaciones son más espontáneas
Desde estas reflexiones descubrimos no sólo nuestra identidad sino también cómo vivimos, quién dicta nuestros deseos, lo que es socialmente deseable versus lo que desea el propio individuo (vivir para uno mismo y desde uno mismo o vivir para los demás).
Vivir para uno mismo y desde uno mismo supone vivir con intensidad, no con egoísmos sino compartiendo con los demás. Vivir para los demás supone una entrega total sin respetarse como individuo y a la larga coartando la evolución personal. Es entonces cuando la necesidad de reconocimiento aumenta. De ahí que "los famosos suelen sentirse solos".
De igual forma que la amistad permite compartir sentimientos, permitamos también compartir con nosotros mismos no sólo sentimientos, sino toda nuestra individualidad, respetando nuestra propia evolución personal, sin coartarla. Desde la soledad de cada uno podemos desarrollar nuestro interior, lo que da sentido a nuestra vida.