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Todos SOMOS es una revista que trata los más diversos temas del ámbito personal, social y familiar desde el punto de vista de la psicología, exponiendo con un lenguaje claro y conciso cuáles suelen ser las causas y las soluciones más habituales para la problemática tratada en la actualidad.

En estas páginas podrás ver las portadas de todos los números aparecidos hasta el momento, así como sus índices y una serie de artículos seleccionados para que puedas apreciar el contenido general de la publicación.

Todos SOMOS desarrolla temas de salud, relaciones, educación, cultura, ocio y calidad de vida

 
 
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Equipo Directivo
Editora y Directora:
Mª Carmen Álvarez González
Subdirectores:
Antonio P.Pérez Jiménez
Isabel Vázquez Salinas
 

NÚMERO 24
DIMENSIONES: 15x21cm.
PÁGINAS: 52
revista gratuita

 

NÚMERO 24
SUMARIO
Cerebro y conducta
La sexualidad humana, entre la biología y la cultura
Educación
Niños Hiperactivos: TDAH
Protagonista
Carmen Maura
Vértices
Psicoterror laboral: MOBBING
Relaciones
Vida profesional y laboral.
Sexualidad
El tantra: crecimiento y creatividad sexual.
Encuentros
Aquí y ahora. Los sueños.
Conductas de prevención. Código Europeo contra el cáncer.
Terapias alternativas. Arteterapia.
Generaciones
Familias a la deriva.
Ocio y Calidad de vida
Agenda. Sugerencias sobre cine, teatro, arte y exposiciones.
Biblioteca. Los libros que te pueden interesar.
Viajes. Budapest. La perla del Danubio.
Moda. El lenguaje de los vestidos a través de la historia. El S. XXI.
Nutrición. Dieta desintoxicante.
Belleza. La importancia del cabello.

 
 
 
 

EL TANTRA: Crecimiento y creatividad
a través de la sexualidad

J. Antonio Portellano. Profesor de Psicobiología. Univ. Complutense de Madrid

¿Es posible acceder a una dimensión trascendente a través de la sexualidad?
En apariencia puede parecer algo contradictorio que cuando estemos inmersos en una actividad sexual, al mismo tiempo, se pueda obtener un beneficio o trascendencia espiritual. La posibilidad de utilizar nuestra sexualidad como un vehículo de crecimiento y desarrollo personal, es un concepto muy alejado de la cultura occidental, pero que se encuentra profundamente arraigado en determinadas culturas orientales.
El Tantra utiliza la sexualidad con el objetivo de transformarla en una fuente de espiritualidad, buscando el equilibrio entre los atributos sexuales masculinos (lingam) y los femeninos (yoni).

Bases históricas
Hace más de 5000 años, en la cultura indotibetana, surgió una respuesta positiva a esta posibilidad, a través del Tantra, que es un método para potenciar la sensibilidad y el crecimiento del ser humano. La raíz “Tan”, significa extender, mientras que “Tra” quiere decir “instrumentalidad". El objetivo del Tantra es focalizar la energía para el logro de satisfacción mutua mediante la actividad sexual entre el hombre y la mujer.

A través del Tantra, se utiliza la sexualidad con el objetivo de transformarla en una fuente de espiritualidad

El Tantra considera que toda unión sexual es sagrada, ya que en ella se produce el acto creador último, personificado en la conjunción de los dioses Shiva, símbolo de la energía masculina y de la diosa Shakti, que representa la fuerza creadora femenina.
En el Tantra se utilizan diversas prácticas sexuales para prolongar el acto sexual, controlar la eyaculación masculina, lograr múltiples orgasmos femeninos y facilitar la desinhibición sexual mediante diferentes posturas, gestos, rituales y masajes.
Para el Tantra la armonía, el incremento del placer sexual, la liberación de energías positivas y las sensaciones placenteras experimentadas a través de los sentidos, pueden conseguir que la unión sexual entre el hombre y la mujer trascienda de tal manera que no sea el hombre quien hace el amor con la mujer, sino que dos universos se conecten entre sí y cada uno de ellos abra paso al otro como suyo propio. Además una de las ventajas que añade el Tantra es que evita la rutina en el acto sexual.
Esta forma de valorar el sexo, desde esta armonía y conjunción, ayuda a la pareja a abrirse de forma íntima y en profundidad, mutuamente, con autenticidad y amor. La relación entre ellos pasa a ser un vehículo de crecimiento espiritual y de progresivo conocimiento recíproco. Así como uno mismo aprende a abrirse hacia su propio interior amoroso, también se abrirá al interior amoroso del otro. Se comienza a entender, entonces, que abandono y entrega no es lo mismo que sumisión o pérdida del ser, sino más bien es una expansión amorosa hacia algo mucho mayor que uno mismo. Igual que en muchos senderos espirituales, la sexualidad, así concebida, enseña una disciplina de la mente y del cuerpo. Esto se hace en un contexto de bienestar, permitiendo avanzar hacia los aspectos positivos de la vida; resultando una paradójica combinación de control y espontaneidad.
Como en una celebración de la vida, en esta vivencia de la sexualidad, se aprende la importancia de tener una conciencia sabia, de estar totalmente "en" las acciones. Aprender a focalizar la atención en el cuerpo y en la mente y en lo que se hace con ellos, ayudará a ser más entendido en todo lo que se lleva a cabo y en consecuencia en aquello que representa salud.

El Tantrismo tiene un objetivo espiritual, ya que recurre a la herramienta del placer sexual, con el objetivo de conseguir la realización total de las potencialidades del ser humano
El Tantra considera que toda unión sexual es sagrada, ya que en ella se produce el acto creador último

De esa manera, las emociones pasan a ser más estables y reales. Se desarrolla la capacidad mental y se mejora la salud física, al descubrir que el cuerpo es el instrumento del espíritu, el vehículo dónde se transporta, y por ello merece el máximo interés.

EL ORGASMO 
La esencia del tantra consiste en incrementar el placer femenino, resaltando la importancia del control de la eyaculación, a la vez que ensalza el orgasmo vivido en todo el cuerpo, no sólo como una expresión genital. Según la mitología tántrica, la vagina o yoni es el “lugar sagrado”, mientras que el pene o lingam es la “vara de luz” que canaliza la energía cósmica.
El control eyaculatorio pretende una mayor relajación y el disfrute más prolongado de la actividad sexual. Una de las técnicas que utiliza el tantra es lograr que el varón aprenda a sentir el orgasmo incluso en ausencia de la eyaculación, y con ello conseguir que esa energía aporte relaciones sexuales distintas, más completas, de mejor calidad y también más duraderas.
En la actualidad, a pesar de existir un cierto rechazo por la excesiva ritualización del Tantra tradicional, también hay un marcado interés en las técnicas de control de la excitación sexual y retención del semen en el varón. El Tantra desafía la idea, sobrevalorada en nuestra cultura, de la simultaneidad entre el orgasmo femenino y la eyaculacíón.
La práctica del Tantra se centra en la meditación y relajación, las dos maneras más eficaces de controlar el estrés: La meditación tiene como objetivo lograr el apaciguamiento de nuestra mente. Meditar no es dejar vagar la mente de una forma totalmente libre sino, muy al contrario, centrarla en un punto. Para esto podemos utilizar distintos elementos: objetos externos (la llama de una vela, una flor, una imagen) o internos (la respiración, los latidos del corazón).
Poco a poco podremos disminuir la emisión de pensamientos, objetivo a conseguir, y para el que se necesita la práctica constante bajo la dirección de un instructor experimentado, hasta alcanzar por uno mismo una meditación reparadora.
El encuentro sexual hay que vivirlo de un modo relajante, y aprender el control muscular de la zona genital para que el momento previo al orgasmo se prolongue según sea el deseo de la pareja. Para conseguir este objetivo, es aconsejable encontrarse en un espacio cómodo, evitar la ingesta de grasas o alcohol y disponer de tiempo suficiente para disfrutar del momento, sin que haya estímulos externos que interfieran la relación.

Una de las ventajas que añade el Tantra a la sexualidad es que evita la rutina en el acto sexual
Es posible que el orgasmo pueda prolongarse durante un espacio de tiempo muy superior

El proceso completo del coito tántrico puede durar más de dos horas, ya que lo que pretende es evitar la penetración rápida, para ir activando progresivamente la excitación de la pareja; sin embargo, la práctica permite direccionarlo con libertad.
En una primera fase se debe evitar la penetración, utilizando únicamente las “caricias tántricas”, que lleven a despertar los sentidos, para después dedicarse a mirarse y besarse con ternura, sin reprimir las emociones pero sin llegar a la penetración. A continuación se iniciará la penetración, que se debe mantener durante un largo rato, sin realizar movimientos, excepto para acariciar el cuerpo de la pareja. El hombre debe mantener el pene dentro de la mujer, levemente y luego retirarlo, repitiendo este juego durante unos veinte minutos. Si se siente la necesidad de eyacular, es aconsejable descansar y respirar profundamente, ya que al no producirse el orgasmo, la energía se mantiene y el placer es máximo. En este proceso se pueden utilizar diferentes posturas, que se acompañarán de las caricias y besos.
Todo ello propicia relaciones prolongadas, en las que la mujer puede alcanzar tantos orgasmos como desee. Y, cuando finalmente el hombre decide eyacular, su orgasmo no resulta efímero sino que está potenciado por una gran estimulación previa. La fase final del coito tántrico se denomina hiperorgasmo porque intensifica el placer físico hasta una dimensión que trasciende los límites de lo netamente corporal. De esta manera, es posible que el orgasmo pueda prolongarse durante un espacio de tiempo muy superior, y conseguir una sexualidad plena y feliz.